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El nuevo restaurante en el que todos quieren reservar en Madrid tiene una enorme cúpula led interactiva como pocas en el mundo, un entorno futurista, mucho ambiente con música y VideoDJ, una gastronomía cosmopolita de mucha altura que sorprende y cócteles para no parar de brindar. Es Quintoelemento, y madrileños y visitantes agotan las reservas.
Cuando pensamos en salir a comer o cenar, en realidad lo que ahora buscamos es vivir una experiencia completa. Es decir, queremos comer muy rico, sorprendernos y dejarnos llevar a través de los sabores y los tragos pero también buscamos que el restaurante nos aporte algo más, que generalmente viene dado por la decoración, las sorpresas y el ambiente. Porque ya no solo se trata del disfrute del paladar, sino que también se despierten el resto de los sentidos. Y en Madrid, que no dejan de abrir y abrir locales con todo tipo de propuestas, acaba de recibir un nuevo concepto gastronómico que lo une todo para crear una experiencia única: es el restaurante Quintoelemento.
Lo primero que va a sorprenderte es la ubicación del nuevo restaurante de moda de la capital española, en el edificio que alberga la famosa discoteca Teatro Kapital, en concreto en sus dos últimas plantas. La sexta, para una espectacular bodega que hace las veces de reservado, y la séptima, en modo azotea futurista. Su ubicación, en la calle Atocha, 125, en pleno corazón del triángulo del arte de la capital es sin duda privilegiada.
Cuando llegues a Quintoelemento vas a darte cuenta de que es otro mundo. Porque lo primero que va a llamarte la atención del restaurante es su bóveda mágica, una gran cúpula led interactiva de 180 metros cuadrados, una de las más grandes del mundo. En ella se proyectan todo tipo de contenidos audiovisuales de ultradefinición en 4K que en un segundo te sitúan en una selva tropical o un bosque precioso, en el Down Tonwn de una gran ciudad bajo los rascacielos, en un universo de fantasía o bajo un acuario con enormes escualos nadando a tu alrededor... todo lo que puedas imaginar. El objetivo: ayudar a crear una experiencia realmente envolvente que acompañe a lo que vas a comerte. Porque aquí, más es más.
La cúpula de este Sky Restaurant es retráctil, es decir, es capaz de replegarse para abrirse al cielo de Madrid, cuando las temperaturas y el tiempo lo permiten, transformando el espacio en una terraza azotea al aire libre. Así que vete preparado para la primavera y lo que viene después, porque literalmente vas a mirar arriba, al infinito y más allá.
La sala de Quintoelemento es enorme, en total son 800 metros cuadrados divididos en distintos espacios y alturas, todos perfectamente integrados. Y desde todos ellos los efectos de las imágenes, las luces y la música te envuelven por completo. En cuanto a la decoración, es obra de la artista solidaria María Lafuente, que ha sabido trasladar al restaurante su apuesta personal por la sostenibilidad. Y por unir los cuatro elementos: tierra, fuego, aire y agua.
La madera es parte importante de los materiales naturales que fluyen en las paredes, una obra de arte hecha pieza a pieza en forma de mosaico de roble y pino. Uno de los puntos clave es un Sushi Bar hecho de ónix rojo que contrasta con el mármol luminious de las barras de la zona de coctelería situada frente a ella justo al otro lado de la sala. Y a esto se une una preciosa lámpara de plumas bancas y naranjas y arcos con "flecos" metálicos de distintas alturas que cuelgan del techo.
Mesas bajas de elegante piedra blanca amarmolada con cómodas butacas de terciolpelo rojo, elegantes sillones corridos grises en la misma confortable tela, taburetes tapizados para las barras -por el lugar top también para ver a los sushiman en acción- decoraciones de alabastro conforman se añaden al interiorismo para convertirlo en un local moderno y vibrante, con ciertos ecos retro. Allí todo está preparado para lo inesperado, porque cualquier cosas puede ocurrir, siempre con el buen ambiente y la diversión como el mejor acompañante.
Otro de los espacios más relevantes es la "bodega" que Quintoelemento tiene en la planta inferior. Allí esconden un tesoro líquido con más de 150 referencias de vinos y champagnes, muchos de primer nivel, expuestos, ordenados y perfectamente conservados en sus cámaras vistas. En realidad es un espacio destinado a reservado, o reservados según las necesidades, de 300 metros cuadrados. No es un clandestino pero puede funcionar como tal.
El primer impulso al pensar en este restaurante es que es otro de esos sitios con mucho ambiente y una decoración para no parar de subir fotos a Instagram pero donde la cocina es lo menos importante y no está a la altura. Pues, ¡error!, equivocación total. En este restaurante todo está muy pensado y es importante pero su propuesta gastronómica es de mucha altura. Es su principal baza en realidad, y cuando la pruebas lo comprendes, y de ello se encarga el chef Juan Suárez de Lezo.
Aquí come muy bien, con el mejor producto seleccionado, elaborado de una forma rotundamente cuidada para sacarle el mejor partido. La cocina es de mucho nivel y pretende ir un paso más allá y sorprender con una carta que no tiene nada igual en Madrid. Suárez de Lezo, formado en Arzak, El Bulli o Mugaritz y en cocinas de gran prestigio internacional como las de Perse con Thomas Keller y el famosísimo Eleven Madison de Daniel Humme y Betony en Nueva York. Esto imprime conocimientos, técnicas y mucho carácter, y el cocinero lo transmite en cada uno de los platos.
La carta, cosmopolita y viajera, parte desde la cocina Mediterránea pero no se pone muros ni cortapisas y está abierta a guiños nada desdeñables a Asia y Latinoamericana. Lo primero que va a llamarte la atención es el producto de alta calidad en imponentes presentaciones. Muchos de los platos están pensados para compartir, siendo además sabrosos, ligeros y con diferentes texturas que juegan en el paladar y en la mente. De la sutileza a la explosión. También en esta parte, prevenida, todo es una sorpresa.
La carta se abre con una buena selección de entrantes, entre los que destacan platos para abrir boca como un par de opciones de ostras -la ostra con salsa ponzu y huevas de salmón está increíble-; y otras opciones como el Tacó Hindú hecho con Merluza, lemon grass y brotes, y presentado en torta de lenteja; los Tiraditos de salmón marinado en ají panca y Causa limeña o la Gamba roja en dos texturas con huancaína de sus cabezas.
Mención aparte merecen los delicados y sabrosos platos del Sushi Bar, con un apartado propio, en la que vas a encontrar casi una veintena de opciones como unos adictivos bocados como sashimi, nigiri, gunkan o shusi elaborados, entre otros, con pez limón, toro, rodaballo, wagyu. ¿Nuestros favoritos? El Gunkan de toro con king crab y huevas de tobiko; los nigiri de vieira con trufa y de wagyu con foie.
La carta continúa con unas cuantas opciones de tartares, como el de Atún Miso Ibérico; y ceviches; seguida de ensaladas, platos al wok como Chaufa ibérico o Chili crab del señorito; y varias opciones de pescados y carnes de primera como el Black manta raya, el Lomo de rape como mojo rojo o un extraordinario Lingote de vaca que hacen al Hosper con la parte central del chuletón acompañado de cebolla caramelizada al vino tinto y parmentier de patata.
La hora de los golosos se corona con cinco postres en los que no falta la Tarta de queso que convertida en imprescindible desde hace años vayas donde vayas, y un estupendo Cremoso de mango en texturas súper refrescante para abrir paso a seguir con el momento cóctel. Porque no vas a querer terminar ahí la velada.
Los cócteles también son un mundo aparte en Quintoelemento, una opción pensada para que te acompañe en todo momento desde la llegada a después de la comida o la cena. Todos buscan ahora que te quedes de copas tras comer o cenar, y aquí lo vas a desear sobre todo en el turno nocturno.
Tienen una coctelería de autor con un par de docenas de opciones, desde los clásicos como el Bloody Mary, el Dry Martinyi, Mai Tai o Cosmopolitan a otros mucho mas especiales y sofisticados como el Mojito de Shochu -a base de shochu, sirope de shisho y espumoso de sake-, el Tanoshi -con ginebra rosa, frutos rojos y eucalipto-, la Margarita de yuzu y una opción healthy como el Pisco Sour veggie.
C/ Atocha, 125. 7ª planta. Madrid Tel. 91 853 26 28 Web: www.quintoelementorestaurante.com IG: @quintoelementomadrid Precio medio: 40€ - 50€ (bebidas no incluidas) Horario: lunes a domingo de 12.30 h. a 02.00 h.